Torre
de Iznarromán
Esta historia remonta muy al pasado, mucho
más allá de los años de los califas. Pero
es digna de contar, por encontrarse en Granada, y ser una parte
fundamental en una visita por estas tierras.
Por el año 16 antes de cristo, en la
provincia de Dux (Asia Menor), habitaba una familia formada
por Caleb y Rebeca, y sus dos hijos. El primero de los hijos
se llamaba Cecilio y era sordomudo de nacimiento. El más
pequeño de los hijos se llamaba Tesofón y había
nacido ciego.
Habiendo oido los milagros que Jesús
había hecho, decidieron marchar hacia Judea para buscarle.
Y una vez allí, Jesús les devolvió a Cecilio
la voz, y a Tesofón la vista. Como agradecimiento los
dos se consagraron a propagar las enseñanzas de Jesús.
Santiago adoctrinó a los dos jóvenes, y se los
trajo a España para predicar el evangelio por estas tierras.
Cecilio se consagró como una gran santidad
en la ciudad de Granada, que por entonces se llamaba Ilíberis.
Como esta ciudad se hallaba bajo el dominio
del imperio romano. Nerón ordenó la captura inmediata
de Cecilio y sus discípulos.
Cecilio guardó todas las reliquias que
consideraban los romanos como profanas. Y esperó a que
los romanos lo capturaran.
Fue encerrado en la fortaleza llamada Alcazaba
Cadima, en una torre infranqueable a la que se le daba el nombre
de la torre de Iznorromán. Se le impuso la orden de que
debía renunciar a lo que predicaba, y a sus creencias,
y si no moriría. Se le hizo imposible la estancia allí,
y se le aplicaron torturas, junto con sus once compañeros
de cautiverio.
Al no renunciar Nerón, que estaba en
su segundo año de reinado, ordenó quemar vivo
a Cecilio y sus onces compañeros en un horno de cal.
En la actualidad, en el callejón de
Santo Cecilio, se ven aún unas murallas poderosas y robustas
con un torreón en donde está una pequeña
capilla que guarda la imagen de Santo Cecilio y sus once compañeros.
De aquella capilla fueron sacados para quemarlos en el Sacro
Monte.
Las reliquias que escondió para que
los romanos no las encontraran fueron descubiertas en el año
1595.
Antonio Morales Carmona